Conseguir que un perro acuda cuando escucha su nombre seguido de un “ven” o un “aquí” es mucho más que enseñarle una orden. Una buena llamada puede evitar que cruce una carretera, que se aleje demasiado durante un paseo o que se acerque a otro animal sin permiso.
Además de mejorar su seguridad, este aprendizaje aporta tranquilidad y permite disfrutar de los paseos con mayor confianza.
Sin embargo, muchos perros responden perfectamente dentro de casa y parecen olvidarlo todo cuando salen a la calle. Esto no significa que sean desobedientes. El exterior está lleno de olores, sonidos, personas y otros animales que pueden resultar mucho más interesantes que nuestra voz.
La llamada debe entrenarse progresivamente, empezando en lugares tranquilos y aumentando la dificultad cuando el perro ya responde de manera fiable. Con paciencia, constancia y refuerzo positivo, perros de prácticamente cualquier edad pueden aprender a regresar cuando los llaman.
¿Por qué es tan importante enseñar la llamada a un perro?
Una llamada fiable es una de las habilidades más útiles que puedes trabajar con tu perro. Puede ayudarte a:
- Evitar que se acerque a una carretera o a una zona peligrosa.
- Interrumpir una situación antes de que aparezca un conflicto.
- Impedir que se aleje demasiado durante el paseo.
- Alejarlo de alimentos, plantas u objetos que podrían ser peligrosos.
- Facilitar su manejo en espacios abiertos.
- Mejorar la comunicación y el vínculo entre ambos.
No obstante, haber practicado la llamada no significa que el perro pueda caminar suelto en cualquier sitio. Hay que respetar la normativa del lugar, valorar las características del entorno y tener en cuenta la personalidad, el instinto y el grado real de entrenamiento de cada animal.
Hasta que la respuesta sea consistente, lo más seguro es practicar con una línea larga enganchada a un arnés. Esta herramienta ofrece cierta libertad de movimiento sin perder el control del perro. La RSPCA también recomienda comenzar el entrenamiento exterior con una línea larga.
Antes de empezar: prepara bien el entrenamiento
Antes de practicar el ejercicio completo, conviene establecer unas buenas bases.
Consigue que su nombre tenga valor
El nombre del perro debe servir para captar su atención, no para regañarlo ni para repetirlo constantemente.
Empieza en un lugar tranquilo. Pronuncia su nombre una sola vez y, cuando te mire, felicítalo y entrégale un pequeño premio. Repite el ejercicio varias veces hasta que, al escucharlo, dirija su atención hacia ti.
Su nombre significa “mírame”. La señal “ven” o “aquí” será la que indique que debe desplazarse hasta donde estás.
Elige una única palabra para la llamada
Utiliza una señal breve y fácil de reconocer, como:
- “Ven”.
- “Aquí”.
- “Vamos”.
Todos los miembros de la familia deberían emplear la misma palabra. Si cada persona utiliza una orden diferente, el aprendizaje será menos claro.
Acompaña la señal con un tono alegre y fácil de identificar. No necesitas gritar: el objetivo es resultar interesante y transmitir una experiencia positiva.
Escoge premios que realmente le gusten
No todos los perros se motivan de la misma manera. Para algunos, el mejor premio será un trocito de comida; para otros, una pelota, unos segundos de juego o una caricia.
La recompensa debe adaptarse a la dificultad. En casa puede bastar con su comida habitual, mientras que en un parque con numerosos estímulos quizá necesites algo mucho más apetecible.
Los premios de comida deben ser pequeños para que el perro pueda ingerirlos rápidamente y continuar con el entrenamiento.
Empieza con pocas distracciones
Uno de los errores más frecuentes es comenzar en un parque lleno de perros, bicicletas, niños y olores interesantes. En esas condiciones, pedirle que regrese puede ser demasiado difícil.
Practica primero en casa. Después puedes pasar a un jardín cerrado, una zona exterior tranquila y, finalmente, lugares con más distracciones.
Prepara el material adecuado
Para practicar de manera segura puedes necesitar:
- Un arnés cómodo y bien ajustado.
- Una correa normal para las primeras salidas.
- Una línea de entrenamiento de cinco o diez metros.
- Premios de distinto valor.
- Un juguete que le guste.
- Una bolsa para acceder rápidamente a las recompensas.
Si utilizas una línea larga, es preferible engancharla a un arnés y no directamente al collar. Así se reduce la presión sobre el cuello si el perro llega al final de la línea con velocidad.
Cómo enseñar a un perro a venir cuando lo llamas
El entrenamiento debe avanzar por etapas. No pases al siguiente nivel hasta que tu perro responda con bastante seguridad en el anterior.
Paso 1: comienza dentro de casa
Sitúate a poca distancia de tu perro. Pronuncia su nombre y, cuando te mire, di la señal elegida: “¡Ven!”.
Puedes agacharte, abrir los brazos o retroceder unos pasos para animarlo a seguirte. En cuanto llegue, prémialo y felicítalo con entusiasmo.
No acerques el cuerpo hacia él para atraparlo, ya que podría interpretar ese movimiento como una invitación a escapar o jugar a que lo persigas.
Paso 2: aumenta gradualmente la distancia
Cuando responda desde cerca, aléjate algunos pasos más. Practica desde diferentes habitaciones, procurando que el ejercicio siga siendo sencillo.
También puedes aprovechar momentos cotidianos en los que ya se dirige hacia ti. Di “ven” mientras se acerca y entrégale la recompensa cuando llegue. Así le ayudas a asociar la palabra con la acción correcta.
Paso 3: juega a llamarlo entre dos personas
Dos personas pueden colocarse en extremos opuestos de una habitación o un jardín cerrado. Una llama al perro y lo recompensa cuando llega. Después, la otra persona repite el ejercicio.
Este juego resulta dinámico, mejora su atención y permite realizar varias repeticiones sin que el entrenamiento se vuelva monótono.
No lo llaméis simultáneamente. Cada señal debe ser clara y proceder de una sola persona.
Paso 4: practica fuera con correa
Cuando responda bien dentro de casa, empieza a practicar durante paseos tranquilos.
Deja que se adelante ligeramente, pronuncia su nombre y utiliza la señal de llamada. Cuando se gire y se acerque, retrocede unos pasos y felicítalo. Al llegar, dale el premio.
Comienza en momentos en los que no esté profundamente concentrado en un olor o mirando a otro perro. Más adelante podrás aumentar la dificultad.
Paso 5: utiliza una línea larga
La línea de entrenamiento permite ampliar la distancia sin soltar al perro. Empieza con unos cinco metros y, cuando la respuesta sea buena, puedes pasar progresivamente a una de diez metros.
La línea no debe utilizarse para arrastrarlo hacia ti. Su función principal es evitar que se aleje y ofrecer seguridad mientras aprende.
Sujétala con cuidado, evita que se enrolle alrededor de personas o animales y practica en espacios amplios, alejados del tráfico.
Paso 6: incorpora distracciones progresivamente
Cuando tu perro responda en un entorno tranquilo, introduce distracciones de manera gradual:
- Un juguete colocado en el suelo.
- Una persona caminando a cierta distancia.
- Nuevos sonidos y olores.
- Otros perros suficientemente alejados.
- Una zona exterior cada vez más interesante.
No introduzcas todos los estímulos a la vez. Si deja de responder, probablemente el ejercicio se ha vuelto demasiado difícil. Aumenta la distancia respecto a la distracción o regresa temporalmente a una fase anterior.
Paso 7: practica sujetar el arnés o el collar
Algunos perros llegan hasta su persona, cogen el premio y vuelven a marcharse antes de que puedan sujetarlos.
Para evitarlo, acostúmbralo a que tocar su arnés o su collar también forme parte del ejercicio:
- Llámalo.
- Cuando llegue, sujeta suavemente el arnés.
- Entrégale el premio.
- Suéltalo de nuevo cuando sea seguro.
De esta forma no aprenderá a esquivar tu mano cuando necesites ponerle la correa.
Paso 8: libéralo algunas veces después de acudir
La llamada no debería significar siempre que termina la diversión. Durante el paseo, llámalo, prémialo y, si el entorno es seguro, permite que continúe explorando mediante una señal como “sigue” o “puedes ir”.
También puedes ponerle la correa durante unos segundos, darle un premio y volver a dejarle libertad dentro del espacio permitido.
Así evitarás que relacione “ven” exclusivamente con regresar a casa o abandonar el parque.
Ejercicios para mejorar la llamada de tu perro
Introducir la llamada dentro de un juego ayuda a mantener la motivación.
El escondite
Escóndete en otra habitación y llama a tu perro. Cuando te encuentre, felicítalo y juega con él.
En exteriores, este ejercicio solo debe hacerse en una finca cerrada o en una zona completamente segura. No te escondas dejando sin vigilancia a un perro suelto en un espacio abierto.
La llamada sorpresa
En distintos momentos del día, llámalo cuando no se lo espere. Si acude, ofrécele una recompensa especial y deja que retome lo que estaba haciendo.
Este ejercicio evita que la práctica se limite a sesiones formales y ayuda a generalizar el aprendizaje.
Alejarse en lugar de perseguirlo
Si el perro duda, prueba a retroceder o a correr unos pasos en dirección contraria con un tono animado. El movimiento puede despertar su interés y hacer que quiera seguirte.
Evita correr detrás de él. Muchos perros lo interpretan como un juego y se alejan todavía más.
La recompensa doble
Cuando llegue, entrega un premio y deja caer otro entre tus pies. Esto consigue que permanezca cerca durante unos segundos y evita que coja la comida y se marche inmediatamente.
La llamada con liberación
Llámalo, prémialo, sujeta brevemente el arnés y después utiliza una palabra de liberación para permitirle seguir olfateando.
Este ejercicio enseña que acudir no siempre implica perder su libertad.
¿Cuánto tiempo hay que practicar?
Las sesiones breves suelen ser más productivas que un entrenamiento largo. Puedes realizar entre tres y cinco minutos de práctica, una o varias veces al día, dependiendo de la edad, la capacidad de concentración y la motivación de tu perro.
Es mejor terminar mientras todavía está interesado que insistir hasta que se canse.
Al principio, realiza pocas repeticiones exitosas. A medida que avance, practica en diferentes lugares y situaciones. Los perros no siempre generalizan automáticamente lo aprendido: responder en el salón no significa que sepan hacerlo también en el parque.
Errores frecuentes al enseñar la llamada
Repetir la orden muchas veces
Decir “ven, ven, ven, ven” enseña al perro que no necesita responder a la primera.
Pronuncia la señal una sola vez. Si no reacciona, reduce la dificultad, acércate, capta su atención o aléjate de la distracción.
Regañarlo cuando finalmente regresa
Aunque haya tardado, nunca lo castigues cuando llegue. Desde el punto de vista del perro, el castigo ocurre al acercarse a ti, por lo que podría evitar hacerlo la próxima vez.
Recíbelo con calma y revisa qué hizo que el ejercicio resultara demasiado difícil.
Llamarlo únicamente para terminar el paseo
Si cada vez que pronuncias “ven” colocas la correa y os marcháis, el perro aprenderá que acudir pone fin a todo lo interesante.
Llámalo varias veces durante el paseo, recompénsalo y permite que siga explorando cuando las condiciones sean seguras.
Utilizar la llamada para algo desagradable
Intenta no emplear la señal de llamada justo antes de una situación que le resulta incómoda, como cortarle las uñas o llevarlo al baño. En esos casos, es mejor acercarte a él con tranquilidad.
No obstante, si existe un peligro real, la seguridad es prioritaria: llámalo y ponlo a salvo.
Aumentar la dificultad demasiado pronto
Pasar del salón a un parque lleno de perros supone un cambio enorme. Introduce una sola dificultad cada vez: más distancia, un lugar nuevo o una distracción adicional.
Dejar de recompensarlo cuando ya ha aprendido
Una vez consolidada la llamada, no es imprescindible entregar comida siempre, pero sí conviene continuar reforzándola de manera variable con elogios, juego, premios o permiso para seguir explorando.
Una respuesta que puede proteger a tu perro merece mantenerse durante toda su vida.
Usar castigos o herramientas aversivas
Mi perro no viene cuando lo llamo: ¿qué puedo hacer?
Lo primero es identificar en qué situación falla.
Si responde en casa, pero no en la calle, probablemente todavía no ha aprendido a hacerlo ante distracciones. Vuelve a utilizar una línea larga y practica a mayor distancia de aquello que capta su atención.
También debes revisar:
- Si el premio es suficientemente atractivo.
- Si utilizas siempre la misma señal.
- Si repites la orden demasiadas veces.
- Si lo llamas principalmente para finalizar actividades agradables.
- Si las sesiones son demasiado largas.
- Si el entorno supera su capacidad actual de concentración.
- Si puede existir un problema de audición, dolor, miedo o ansiedad.
Algunos perros tienen un fuerte instinto de persecución o se bloquean ante determinados estímulos. En estos casos, la llamada puede requerir un plan individual y la ayuda de un profesional especializado en educación canina respetuosa.
¿Cuándo se puede soltar a un perro?
No existe un número concreto de días o semanas. Antes de dejarlo suelto, debería responder de manera consistente en diferentes lugares y ante distracciones moderadas.
Además, debes comprobar que:
- El espacio es seguro y está permitido llevar perros sueltos.
- No hay carreteras ni otros peligros cerca.
- El perro no muestra tendencia a escapar.
- Puedes anticiparte a la llegada de personas, animales o vehículos.
- Su presencia no incomoda ni pone en riesgo a terceros.
- Puedes volver a sujetarlo sin que evite tu mano.
Incluso un perro bien entrenado puede no responder en una situación excepcional. Por eso, si existen dudas, es preferible utilizar una línea larga o acudir a un recinto vallado.
Preguntas frecuentes sobre la llamada en perros
¿A qué edad se puede enseñar a un cachorro a venir?
Se puede empezar desde que el cachorro llega a casa mediante juegos muy breves y sencillos. Utiliza distancias cortas, pocas distracciones y recompensas apropiadas para su edad.
¿Se puede enseñar la llamada a un perro adulto?
Sí. Los perros adultos también pueden aprender. El proceso puede requerir más tiempo si la señal anterior se ha repetido muchas veces sin obtener respuesta o si existe una asociación negativa.
¿Qué hago si he repetido tanto “ven” que ya no responde?
Puedes volver a entrenar desde el principio utilizando una señal nueva, como “aquí”. Durante las primeras semanas, reserva esa palabra para situaciones fáciles en las que puedas reforzar siempre la respuesta.
¿Es obligatorio utilizar un clicker?
No. El clicker puede ayudar a marcar con precisión una conducta correcta, pero no es imprescindible. También puedes utilizar una palabra corta, como “sí”, seguida de la recompensa.
¿Debo premiarlo siempre con comida?
Durante las primeras fases es recomendable reforzar con frecuencia. Más adelante puedes alternar comida, juguetes, elogios y recompensas relacionadas con el entorno, como permitir que siga olfateando.
¿Qué hago si sale corriendo detrás de otros animales?
No lo sueltes en espacios abiertos hasta haber trabajado específicamente esa distracción. Utiliza un arnés y una línea larga, aumenta la distancia respecto a los animales y busca ayuda profesional si el impulso de persecución es muy intenso.
Paciencia y constancia: las claves de una llamada fiable
Enseñar a un perro a acudir cuando lo llamas no consiste en repetir una palabra hasta que obedezca. Se trata de construir una respuesta positiva, avanzar de forma gradual y demostrarle que regresar contigo siempre merece la pena.
Cada perro aprende a un ritmo diferente. La edad, las experiencias previas, el entorno y su personalidad influyen en el proceso. Celebra los pequeños avances, evita las comparaciones y mantén sesiones breves y agradables.
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